OBJETIVOS GENERALES

El objetivo fundamental de la educación impartida por el Bachillerato Humanista Modernoes la formación integral del Hombre “creado a imagen de Dios” (G.S. 14) y redimido por Cristo.

1. Formar integralmente al Hombre, creado a imagen y semejanza de Dios y redimido por Cristo.
2. Promueve el aprecio de los valores morales para convertirlos en normas de vida, y obtener así un sentido más perfecto en el recto desarrollo de la personalidad y en la consecución de la Verdad, la auténtica Libertad y el Bien Común.
3. Prepara la inteligencia en la sabiduría, particularmente la formación moral de la conciencia en la fidelidad a la ley de Dios y en la responsabilidad de los deberes personales, sociales y ciudadanos.
4. Promueve una acción firme y ética en la formación de la voluntad y el carácter.
5. Promueve el respeto hacia las dos grandes y principales sociedades humanas: la familia y la Patria.
6. Promueve la formación integral de la persona a través del Humanismo clásico – moderno, para lograr el equilibrio armónico de las facultades humanas y la templanza artística.
7. Promueve la apertura hacia lo trascendente, porque con la luz de la revelación, la criatura humana descubre el sentido de su historia y elabora su propio proyecto de vida.
8. Forma integralmente al alumno para que se incorpore a la sociedad actual, ejercitándolo en la práctica de la moral católica y de la recta conciencia cívica.

El objetivo fundamental de la educación impartida por el B.H.M. es la formación integral del Hombre “creado a imagen de Dios” (G.S. 14) y redimido por Cristo.

Las enseñanzas de la Iglesia, que hacemos nuestras en toda su extensión y profundidad confirman nuestras convicción de que la verdadera educación “se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de la sociedad” (G.E. 1).

En el logro de este objetivo trabajamos a fin de estimular el aprecio de los valores morales, convertirlos en normas de vida y obtener así un sentido más perfecto en el recto y laborioso desarrollo de la personalidad y en la consecución de la verdadera libertad.

“A través del cultivo del espíritu se amplía la capacidad de admiración, de contemplación y del sentido moral, religioso y social de la existencia. Ya que los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad se basan en Dios Creador y han sido saneados y elevados maravillosamente en Cristo” (G.S. 58).

El objetivo de B.H.M. no es, por lo tanto, buscar sólo la madurez de la persona humana sino “ante todo que los bautizados se hagan cada día más concientes del don recibido de la fe” (G.E. 2).

El objetivo fundamental encuentra sus canales de realización a través de tres líneas de trabajo:

FORMACIÓN HUMANA

Destacamos en este orden, la función primordial de la inteligencia, a la que procuraremos desarrollar no solamente por medio de conocimientos, nociones, ilustraciones e instrucciones sino por medio de la sabiduría “que atrae con suavidad la mente del Hombre en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien” (G.S. 15).

Por un lado, esta sabiduría eleva al hombre de laconsideración de lo visible a lo invisible y, por otro, humaniza los descubrimientos de la humanidad, centrándolos en su justa dimensión” (G.S. 15).

Junto a la formación de la inteligencia en la sabiduría, nos preocupa particularmente la formación moral de la conciencia en la fidelidad a la ley de Dios y en la responsabilidad de los deberes personales y sociales.
El predominio de la recta conciencia “da seguridad a la persona y a la sociedad para apartarse del ciegocapricho y para someterse a la normas objetivas de la moralidad” (G.S. 16).

Será tarea permanente del B.H.M. promover una acción firme y eficaz en la formación de la voluntad y del carácter.

Esta formación humana no puede prescindir de su repercusión social, superando, de este modo, cualquier ética individualista o que desconozca la idéntica vocación humana, pues el desarrollo de la persona está ligado al crecimiento de la propia sociedad. “La vida social, no es para el hombre una sobrecarga. A través del trato con los demás, de reciprocidad de servicios, del diálogo con los hermanos se engrandece y capacita para responder a su vocación” (G.S. 25).

Esta formación social exige un especial respeto y veneración a dos sociedades humanas: la familia y la Patria.

El hombre se encuentra inmerso en el seno de la familia y en la comunidad nacional; son ellas los dos ambientes que favorecen el auténtico crecimiento humano.

Reconocemos asimismo en esta formación humana la dignidad e igualdad de todos los hombres por su misma naturaleza, origen, vocación y destino.

FORMACIÓN HUMANÍSTICA CLÁSICA MODERNA

Sin desconocer la existencia y bondad de otros métodos o sistemas culturales y educativos, el B.H.M. afirma la consecución de su objetivo fundamental -la formación integral del hombre- en una formación humanística clásica moderna, porque entiende que, a través de ella, se logra de manera especial “el equilibrio” armónico de las facultades humanas y la “templanza artística”.

Hacemos nuestras las palabras de Gaudium et Spes: “Somos testigos de que nace un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido principalmente por su responsabilidad hacia sus semejantes y ante la historia.

¿De qué forma hay que favorecer el dinamismo y la expansión de la nueva cultura sin que perezca la fidelidad viva a la herencia de las tradiciones? Esto es especialmente urgente allí donde la cultura nacida del enorme progreso de la ciencia y de la técnica se ha de compaginar con aquella cultura que se alimenta, según diversas tradiciones, de los estudios clásicos” (G.S. 55 y 56).

La palabra de la Iglesia confirma la vigencia de los valores de la cultura clásica en el mundo de la ciencia y de la técnica y la necesidad de su armonización.

Sobre este presupuesto, creemos que la cultura grecolatina es un vehículo eminentemente apto para mantener la cultura suprema de la humanidad, porque su filosofía, sus ideas y su arte por su profundo contenido universal, se conservan vigentes.

El plan de estudios del B.H.M. se estructura en cinco disciplinas básicas: latín, griego, castellano (literatura), filosofía e historia.

Las lenguas clásicas capacitan al hombre para una especial comprensión y seguridad del idioma castellano y de su vasta literatura como así también para el estudio de los idiomas modernos. Por otra parte, las lenguas clásicas y la filosof ía disciplinan el razonamiento, dan lucidez y claridad a las ideas y fundamentan una mejor asimilación de las ciencias exactas y físicas. “El latín prepara al alumno para las Matemáticas y la Física, mejor que las Matemáticas y la Física mismas” (Botai).

Sin embargo el aprecio prioritario de las humanidades clásicas no aíslan al estudiante de su contexto geográfico e histórico, sino que le agudiza su sentido crítico. La progresiva inclusión en el Plan de Estudios, de la geografía, la historia y las ciencias naturales complementan particularmente esta formación humanista clásica Moderna. Además el estudio de nuestra realidad nacional y provincial en sus tradiciones y cultura son factores predominantes del plan educativo.

A ello se suma la iniciación artística por la música y el dibujo, como complementación exquisita de la formación.

FORMACIÓN CRISTIANA

La apertura del Hombre a lo trascendente está en la raíz del ser humano y la dimensión religiosa configura un elemento constitutivo de su vocación. La formación cristiana no es algo añadido o superpuesto; es el coronamiento y la fuerza rectora de la formación integral. “El hombre podrá crear un mundo sin Dios, pero lo creará en contra del hombre” (P.P. 42).

La fe cristiana, viva y dinámica, eleva y transforma al hombre y con la luz de la revelación el hombre descubre el sentido de su historia. “Con el don del Espíritu Santo, el hombre llega por la fe a contemplar y saborear el misterio del plan divino” (G.S.15).

No se entiende una educación en libertad sin el apoyo de la Gracia, en la que Cristo nos ha engendrado En Cristo y por Cristo se ilumina el misterio del hombre y así puede llegar a ser una imagen más cabal y perfecta de su Creador.

Por la formación cristiana buscamos el compromiso en la fe como iluminadora del acontecer humano y como la permanente novedad para responder a las necesidades y angustias del mundo.

Una fe auténtica llama a una caridad operante como servicio fraternal que nace del mandamiento nuevo del Evangelio.

La fe viva y comprometida y el ejercicio de la caridad tienen en la Iglesia su medio adecuado y su garantía de eficacia.

Vivir el misterio de la Iglesia es meta y preocupación del Bachillerato Humanista Moderno.

     
 
 
     
Sebastián Arroyo: Nuestro alumno becado en el exterior
 
Sr. Director, Tengo el agrado de dirigirme a Ud. y a sus lectores para felicitar al joven estudiante salteño Sebastián Arroyo, y todas aquellas instituciones de la educación formal y no formal de Salta que aportaron a la formación de Sebastián. Desde el Jardín Materno Infantil de la U.N.Sa pasando...

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ACTIVIDADES CONJUNTAS A REALIZARSE ENTRE EL B.H.M. Y EL I.T.B.A. EN EL MES DE OCTUBRE DE 2004
 
MIERCOLES 13: Hs. 11:40 - Taller de vivencia universitaria con alumnos de la promoción del BHM en el quincho del establecimiento. Hs. 17:00 - Apertura del congreso sobre articulación en el Centro de Convenciones. JUEVES 14: Hs. 08:30 - Ponencia del BHM y el ITBA en el congreso de articulaciones en la UNSa. Hs. 11:15 -...

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